PGS-H-RGB-72
Conoce Primagas
    Filtrar por categoría
    Filtrar por categoría

    ¿Qué es el almacenamiento energético?

    almacenamiento energético

    El mundo en el que vivimos está cambiando y la sociedad se enfrenta a grandes transformaciones en todos los ámbitos. En lo que respecta al ámbito energético, nos dirigimos hacia un modelo energético descarbonizado, libre de emisiones y liderado por las energías renovables.

    En este contexto, el almacenamiento energético se vuelve vital. El carácter variable de las fuentes de energía renovables hace necesario contar con diversas herramientas capaces de proporcionar flexibilidad al sistema.

    Así, los sistemas de almacenamiento de energía se convierten en una gran herramienta para impulsar las centrales renovables, ya que proporcionan un suministro ininterrumpido de energía limpia y garantizan la estabilidad de la red.

    En este artículo, queremos ayudarte a entender a qué nos referimos cuando hablamos de almacenamiento energético y qué papel tiene en la transición energética y un futuro descarbonizado.

     

    ¿Qué es el almacenamiento energético?

    El almacenamiento energético consiste en una serie de métodos orientados a conservar la energía generada para liberarla y utilizarla, posteriormente, cuando sea requerida. La capacidad de almacenar y de emplear la energía generada permite equilibrar la oferta y la demanda. Además, posibilita la agregación de productores privados a la red y repercute tanto en la eficiencia como en la flexibilidad de los consumos.

    Sin duda alguna, el almacenamiento y la acumulación energética resulta clave para lograr una verdadera transformación sostenible.

     

    Nacimiento y evolución del almacenamiento energético

    Lo cierto es que el almacenamiento energético existe desde hace millones de años. Como sabes, la energía presente en la creación del Universo se liberó en formar de estrellas (como el Sol). Ahora, esta energía (lumínica y calorífica) viene siendo utilizada por los seres vivos que habitamos en el planeta.

    Con el paso de los años, las civilizaciones humanas comenzaron a desarrollar los primeros sistemas intencionados para el almacenamiento de energía. Así, por ejemplo, se construían presas y embalses para controlar los cursos del agua y poder utilizar su energía, por ejemplo, en molinos de agua para el procesamiento de granos. Por otro lado, se almacenaba la madera o el carbón, dos recursos muy utilizados en la producción energética.

    El almacenamiento energético fue ganando peso con la llegada de los combustibles refinados, como el gasóleo y del gas natural. Estas fuentes de energía pueden almacenarse en botellas o en depósitos, ya sea en estado líquido o en estado gaseoso.

    El reto, sin embargo, siempre ha sido almacenar la energía eléctrica. Gracias a la innovación y al desarrollo tecnológico, ya existen en la actualidad algunos sistemas de almacenamiento de energía eléctrica. En función de su capacidad, podemos clasificarlos de la siguiente manera:

    • Sistemas de almacenamiento energético a gran escala (GW): Almacenamiento térmico, sistemas de bombeo…
    • Sistemas de almacenamiento energético en redes (MW): Baterías, condensadores, superconductores…
    • Sistemas de almacenamiento energético para el usuario final (KW): Baterías, pilas…

    Se cree que el despliegue de los sistemas de almacenamiento a gran escala en los mercados energéticos crecerá un 40% cada año hasta 2025. Se estima que en ese año estos sistemas podrían ser ya altamente competitivos en términos de coste/producción. De ser así, esto supondría una gran revolución para la cadena de valor del mercado eléctrico.

    Por otro lado, también se calcula que, a partir de 2030, los sistemas de almacenamiento energético de escala menor también crecerán de manera significativa.

     

    Métodos de almacenamiento energético

    El almacenamiento energético se apoya actualmente en un conjunto amplio de tecnologías. Algunas ellas cuentan ya con un amplio recorrido y están consolidadas, pero otras están en proceso de desarrollo. Estos métodos se pueden clasificar de la siguiente manera:

    • Eléctricos: Estos sistemas de almacenamiento se basan en el uso de capacitores para almacenar energía en forma de campo eléctrico. Algunos de estos sistemas son los supercondensadores o los imanes superconductores.
    • Químicas: Los sistemas de almacenamiento químico se basan en la transformación de energía eléctrica en energía de enlaces químicos de determinadas moléculas. Algunos materiales utilizados en estos sistemas son el amoniaco, el hidrógeno, combustibles alternativos, metanol, combustibles sintéticos o gas natural sintético.
    • Electroquímicos: El almacenamiento electroquímico convierte energía eléctrica en energía química para ser almacenada. Algunos sistemas de almacenamiento electroquímicos son las baterías clásicas, las baterías de flujo o los supercondensadores híbridos.
    • Mecánicos: Los sistemas de almacenamiento mecánico funcionan gracias a la suma de la energía cinética y potencial de un cuerpo o sistema. Algunos de estos sistemas funcionan gracias al aire comprimido, el aire líquido, los volantes de inercia y el bombeo hidroeléctrico.
    • Térmicos: El almacenamiento de energía térmica, en forma de frío o calor, contribuye notablemente al futuro sistema energético, basado en energías limpias y renovables. El almacenamiento de calor latente, de calor sensible o el almacenamiento termoquímico son algunos métodos de almacenamiento térmico.

     

    Principales tecnologías para almacenar energía

    battery-4800010_640Una vez vistos los diferentes métodos existentes para almacenar energía, podemos conocer algunas de las tecnologías más usadas para ello:

    • Bombeo hidroeléctrico: Es el sistema de almacenamiento que mayor capacidad ofrece. Este sistema consta de dos embalses de agua situados a diferentes alturas. El agua se bombea para generar electricidad en las horas de mayor consumo eléctrico.
    • Aire comprimido: Este sistema se basa en unos tanques que permiten el almacenamiento de aire. Este aire se transforma en energía sometido a altas presiones.
    • Almacenamiento térmico: En este caso, los sistemas acumulan la energía generada gracias al calor que se produce acelerando las temperaturas de una determinada sustancia.
    • Supercondensador: Este método puede almacenar la energía eléctrica en forma de cargas electroestáticas. Están integrados por placas conductivas, distanciadas por un medio dieléctrico.
    • Volantes de inercia: En estos sistemas de almacenamiento, la energía se acumula en forma de rotación. El dispositivo acelera un rotor a gran velocidad y así se libera la energía eléctrica.
    • Baterías: Estos dispositivos se recargan velozmente y son capaces de almacenar pequeñas cantidades de energía. Es el sistema de almacenamiento más empleado en la vida cotidiana. Se utilizan con frecuencia para alimentar dispositivos electrónicos o vehículos eléctricos.
    • Pilas de combustible de hidrógeno: Se basa en el proceso de electrolisis, que utiliza agua y electricidad para producir energía. El hidrógeno se puede almacenar en contenedores grandes durante amplios periodos de tiempo.

     

    Hacia un futuro descarbonizado: energías renovables y flexibilidad del sistema energético

    La amplia variedad de tecnologías de almacenamiento que existe en la actualidad puede aportar la versatilidad y la flexibilidad que el mercado energético requiere para su progresiva descarbonización, hasta alcanzar la plena neutralidad climática.

    Apostar por el impulso del almacenamiento energético implica, además, un conjunto de relevantes oportunidades transversales, como pueden ser:

    • Impulso al mercado laboral: El desarrollo y la investigación respecto a sistemas de almacenamiento energético puede suponer la creación de puestos de trabajo cualificado y local a lo largo de toda la cadena de valor energética e industrial.
    • Favorecer la aparición de nuevos modelos de negocio: Estos sistemas pueden propiciar la aparición de nuevos modelos de negocio, como podrían ser, por ejemplo, los servicios de comercialización energética bajo demanda.
    • Recuperación de la crisis económica generada por el COVID-19: La inversión en sistemas de almacenamiento y en energías renovables pueden reforzar la competitividad de las empresas y reducir su factura energética.

    Sin duda, el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía y de redes eléctricas sostenibles, para uso doméstico e industrial, supone uno de los grandes retos de nuestra sociedad.

    En Primagas somos conscientes de la necesidad dirigirnos hacia un sistema energético descarbonizado. Por ello, además de nuestras soluciones de gas propano y Gas Natural Licuado (GNL), hemos introducido en España el biopropano, de origen 100% renovable. Si quieres recibir información adicional no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo a través del siguiente formulario.

    Tipos de vehículos de empresa: ¿por qué apostar por el autogas?
    Upcycling alimentario: sostenibilidad en la industria alimentaria
    Related Posts
    Autoconsumo: modalidades, ventajas y regulación
    Autoconsumo: modalidades, ventajas y regulación
    Tipos de vehículos de empresa: ¿por qué apostar por el autogas?
    Tipos de vehículos de empresa: ¿por qué apostar por el autogas?
    ¿Qué es la Directiva Europea de Energías Renovables (RED II)?
    ¿Qué es la Directiva Europea de Energías Renovables (RED II)?

    Comment

    Suscríbete a PrimaBlog

    Subscribe to Email Updates